miércoles, 13 de septiembre de 2017

TUCA MULLERES

Hay tresmiles para todos los gustos, y la Tuca Mulleres es uno de los más asequibles, para casi todos los públicos, y que nos ofrece una gran vista del macizo de Las Maladetas.


Debemos partir desde La Besurta, a la que accederemos siguiendo la carretera A-139 hasta su final, desde donde tomaremos la pista hacia el Hospital de Benasque. En verano esta pista se cierra al tráfico y se puede llegar hasta un parking anterior al Hospital, y desde allí parte un autobús que sube y baja con una frecuencia de unos 35 minutos.


Una vez allí seguimos adelante por la senda, bien marcada y acondicionada, hasta el cruce del camino al refugio de La Renclusa. Nosotros seguiremos dirección Forau de Aiguallut.


A nuestra espalda el sol comienza a iluminar el pico Salbaguardia. 


Y enfrente aparece el pico Aiguallut, que da nombre...


al Forau de Aiguallut,


a la cascada de Aiguallut


y al Plan de Aiguallut.


Por su derecha llega el valle de Barrancs. Nosotros seguiremos por la izquierda, hacia Coll de Toro.


El barranco baja muy encañonado, así que lo cruzaremos y subiremos por la derecha.


Una vez superado el resalte disfrutamos de la vista del Plan con los picos de la Mina y Salbaguardia al fondo.


Ya nos quiere alcanzar el sol.
Al fondo la Forcanada.


Y un poco más allá el desvío hacia Coll de Toro. Nosotros a lo nuestro, todo recto.



De nuevo el barranco se encajona y de nuevo lo superamos por la derecha. Aquí tendremos que echar mano a las piedras en alguna ocasión, pero son pequeñas trepadas sin mayor dificultad. 


Y accedemos al valle de La Escaleta y sus primeros lagos.

Durante toda la excursión podemos observar la estructura en U del valle de origen glaciar.


Llegamos ya a la altura del Collado de los Araneses, que a nuestra izquierda comunica con el Valle de Arán.


La calma de viento transforma la superficie de los ibones en espejos perfectos.


Si bien la zona de Aiguallut es caliza, repleta de pequeños y grandes foraus de origen kárstico, ahora nos encontramos sobre una sólida masa granítica que, siendo de origen más antiguo, afloró hasta las alturas en la orogenia pirenaica.


Ibón Alto de la Escaleta.


El ascenso, aunque largo, hasta ahora ha sido de lo más llevadero, pero por aquí se hace un poquito más pesado.


Superados los ibones aún vamos encontrando surgencias y charcos.


Y ahí está, esperándonos pacientemente, la Tuca Mulleres.


Arriba, al final del valle, podemos asomarnos a la profunda verticalidad del valle de Ixalenques.

Y desde aquí, subimos a nuestra izquierda hacia el pico. ¡Menudo desorden, todo por ahí tirado!


¡¡Cima!!
Bueno, realmente este hito está unos metros a la izquierda del vértice geodésico, pero la diferencia en altitud debe ser alrededor de un palmo.


La vista hacia el Vall de Molieres es realmente espectacular. Allí al fondo está la boca sur del túnel de Viella.


Y no digamos hacia las Maladetas. 
Desde Rusell a la izquierda hasta Maladeta y la cresta de los Portillones a la derecha. En el centro Aneto y a su izquierda Margalida, del que baja hacia nosotros la cresta de Ixalenques.


Como la escapada ha sido en solitario y con pocos entretenimientos me ha costado poco más de cuatro horas, pero en grupo y con más relajo (que es lo suyo), lo normal creo que debería ser entre cuatro y media y cinco horas.
Y no olvides: Camina seguro.


Y para finalizar, una apenada mirada al glaciar del Aneto, menguado y ya dividido en varias porciones.


Nos dice a gritos que algo hay que cambiar.












XII JORNADAS CULTURALES AGOSTO 2017

Distintas personas, distintas vivencias y distintas pasiones, pero un afán común: transmitir su saber y sentir.


Los veranos del Hotel Plaza siguen reuniendo al grupo de amigos dispuestos a compartir algo con nosotros. Cuestiones diversas, relativas al mundo que nos rodea, a su trabajo o a sus aficiones. 


Emilio escribe siempre sobre lo cotidiano, sobre el mundo y las personas que lo rodean, y esta vez nos presenta un emotivo poemario, "El eco de la luz", surgido del amor hacia su nieto Markel.


Gratitud, ternura y miedo son los sentimientos de los que emanan sus poemas.


Por su parte, Maribel contagió a Miguel Angel su amor por la poesía de Antonio Machado, 


y juntos nos llevaron a un agradable paseo por su vida y su obra, en una emotiva presentación reflejo de un profundo y laborioso estudio.


Al tercer día todo dio un giro. 


Daniel Ayala, restaurador y escultor de la Fundación Conjunto Paleontólogico de Teruel - Dinópolis, nos mostró su curioso día a día: la "creación" de dinosaurios.  


"Esculpiendo el presente mirando al pasado" muestra cómo se realizan las grandes esculturas corpóreas de dinosaurios, 



y cómo a través de la investigación de los fósiles y la comparación con animales actuales pueden llegar a reconstruir la morfología, piel y color de grandes dinosaurios que habitaron la tierra hace millones de años. 




Cuarto día. En el caso de Carlos, el trabajo y la pasión se funden. 



Nos habla de arcos y puentes, pero habla también de física, de comunicaciones e incluso de historia y sociedad, todo ello en un clima desenfadado y ameno. Sus charlas son como un prisma, que nos muestra múltiples facetas.

Pero también tuvimos contacto con otra realidad, una realidad solidaria, cargada de esperanza. 



Aquellos Objetivos del Milenio, sobre los que Toya Cañada nos hablaba en años anteriores, se han transformado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible,


 que son una llamada universal a la adopción de medidas para poner fin al hambre y a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz, igualdad y un futuro digno.


Por supuesto, no podía faltar la música, ese arte que a día de hoy nos acompaña en todo momento y lugar. 



Con Fernando nos sumergimos en aquellos breves pero frenéticos años durante los que los Beatles giraron por el mundo. 



Tiempos de vorágine, fama universal y fans enloquecidas. 



Ruptura de cánones establecidos y el desarrollo de un mito con unos medios técnicos que hoy nos pueden parecer ridículos.

Y como cantaban Los Módulos, todo tiene su fin. 
Las jornadas tuvieron un cierre bastante emotivo de la mano de Pepe Silvestre. 



Un recorrido por la vida y el entorno social y cultural de Miguel Hernández, junto con la lectura de una selección de sus poemas 





sirvió como sentido homenaje a nuestro querido Pascual Berniz.



Gran acuarelista y enamorado de la poesía.


Su recuerdo no nos abandona.



Y el año que viene más, como no puede ser de otra manera.
Os esperamos en el Hotel Plaza.